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El Drama minero, Chile y México

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                                                                      Photo from  www.rebelion.org

Vivimos en México alrededor de 14 años (mi familia y yo) y a pesar del tiempo transcurrido aun lo tenemos en el corazón, no por sus gobiernos, el PRI de aquellos años o el Demócrata Cristiano o PAN de hoy en día, sino que de su pueblo cariñoso y solidario. A manera de comparación, teníamos en México decenas de amigos que empezamos a conocer desde el primer día de nuestra estancia por allá por 1973, aquí en Canadá llevo viviendo ya 25 años y no tengo ningún amigo canadiense, todos los que tenemos son inmigrantes como nosotros, exiliados políticos o económicos, españoles, mexicanos, chilenos unos pocos, etc. Aun me escribo con varios de mis amigos en México, un 25% de mi correspondencia viaja a esas tierras, por eso cuando en 2006 quedaron atrapados los 65 mineros en “Pasta de Conchos” Coahuila, en el Norte de México, mi compañera se pego a los canales mexicanos siguiendo la tragedia día a día, minuto a minuto hasta el desenlace propiciado por Fox y los empresarios mineros.

Para aquel que no ha vivido tan profundamente en México, a veces es difícil entender ciertas situaciones que cotidianamente ocurren en el país azteca, yo lo llamo país bárbaro (wild) (a lo mejor bárbaro no tiene el mismo significado que wild en ingles), allá como decía José Alfredo Jiménez, “la vida no vale nada”, bueno, un país con más del 50% de su población viviendo bajo la línea de la pobreza, con una frontera tan larga con los gringos (tan lejos de dios, tan cerca de los EEUU), una revolución con más de un millón de muertos y además  traicionada, un país eminentemente nativo y mestizo es lo que hacen tan diferente a Chile con el cual solo hay en común el lenguaje y el mestizaje. Para dar un ejemplo cuando un taxista atropella a una persona, entonces el chofer en vez de auxiliarlo ayudarlo a llevarlo a un hospital lo repasa, si, así es, porque sale más barato muerto que vivo. Para la clase gobernante y empresarial, un obrero no vale nada, total si se muere hay miles detrás para tomar su lugar. Eso es lo que hizo Fox con los mineros de Pasta Conchos, después de menos de una semana de búsqueda sencillamente  aplico un dicho popular adaptado a la situación, “chile para los mineros” (algo así como mostrarle el dedo del medio a los atrapados en Pasta Conchos). A los empresarios dueños de la mina se le han premiado con un montón de nuevas exploraciones, nunca fueron llamados a dar cuenta de la situación y hasta el día de hoy está prohibido tratar de entrar a rescatar los cadáveres de esos mineros, hoy anónimos, que yacen en el fondo a solo 120 metros de profundidad.

En México dicen que la burra no nació arisca, los palos lo hicieron, por eso que cuando sucedió el derrumbe en Copiapó, se nos vino a la memoria Pasta Conchos, al principio se empezaron a repetir los acontecimientos, fracaso y peligroso entrar por el derrumbe, lo cual era en todo caso verdadero, no se puede matar a nadie por salvar a otros, había que salvarlos sin pérdida de vidas de otros trabajadores. La diferencia estuvo en que Piñera cumplió con su deber, nada más y nada menos, el dinero no sirve si para conservarlo si tienen que morir unos pocos, y aquí hay una diferencia entre dos demócrata cristianos, Fox y Piñera, porque ambos lo son pero con matices sociales muy diferentes. Piñera hizo su trabajo y Codelco, corporación que se fundó con la nacionalización del presidente mártir como empresa estatal, no escatimo esfuerzos ni dinero para cumplir con su compromiso. Al final, y como todo el mundo lo reconoce, nuestros corazones vibraron con la salida del primer minero y del último rescatista, y como hombre nacido en esos lugares, después de muchos años, para ser más exacto desde aquel glorioso día del 4 de Setiembre de 1970, me sentí orgulloso y por un momento pensé que algún día ese pueblo valeroso y solidario, alejado del consumismo, encontrará el camino para su verdadera independencia.

Pero, siempre hay un pelo en la sopa, al menos para inconformes como yo. Mi primera inconformidad empezó al segundo siguiente en que se saco al último rescatista, aunque para ser franco esta venia manifestándose desde el primer día del accidente, y fue cuando Piñera lo primero que hizo fue dar gracias a Dios, lo cual me trajo a la memoria de cuando muchacho cada vez que Alessandri daba un discurso invocaba a la divina providencia, la que aparentemente nunca lo escucho. Me parece, sin temor a equivocarme, que en los censos de población cerca de un 40% de los chilenos se declaran agnósticos, y un número grande de chilenos se autocalifica como católicos a su manera. Y con el crecimiento de las iglesias protestantes producto de la penetración cultural gringa se nos empieza a formar un panorama bien especial, además tenemos que agregar a estos los judíos (como religión) y la llegada de los musulmanes y los asiáticos estamos en presencia de un país multi religioso. Pero lo más importante es que el estado de Chile es laico (aunque la realidad es que la iglesia católica forma parte del cuarto poder, junto al Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial). Como agnóstico que soy, el dar gracias a Dios tiene como consecuencia que el derrumbe también fue consecuencia de la acción celestial, que La muerte de los mineros en México fue obra divina. Prefiero pensar en los acontecimientos como obra de la causalidad y nunca de algo predestinado o hecho bajo la acción de alguien que nunca nadie ha podido dar cuenta de su existencia más allá de la fe. La vida no está predestinada, el determinismo como principio filosófico no tiene cabida en seres inteligentes y pensantes, por lo que el presidente creo debe de guardar sus actos de persignarse y rezar para cuando este en su alcoba al acostarse o cuando se va a golpear el pecho a una iglesia, eso significa el respeto a todos los ciudadanos.

Por otro lado no veo la solución al problema de seguridad laboral, porque nunca la habrá mientras se esté pensando en la flexibilidad laboral. Piñera hablo de las leyes que se están estudiando para la seguridad laboral en chile. En una investigación de CIPER la semana pasada se afirma que la comisión encargada de entregar al presidente de las resoluciones de la comisión, que estas no irán por el lado de las fiscalizaciones sino que se trata de profundizar las medidas de prevención. Y aquí permítanme disentir con el argumento. Para los empresarios, las leyes y reglamentos que nos rigen están hechas solo para violarlas. Demos un par de ejemplos. En el  golpe de estado de la derecha con Pinochet dado en 1973, se violaron todas las leyes porque no les servían y en 17 años se encargaron de crear unas nuevas para su servicio, entre ellas están el trato con los pueblos originarios, la constitución, la reforma laboral. Uno más reciente tiene que ver con el uso de información privilegiada, acá en Chile esta es tan tibia que no calienta a nadie, si la comparamos con la de los países del primer mundo se puede apreciar la diferencia. Cuando el empresario Piñera decidió usar la información de LAN evaluó cuando dinero ganaría y cuanto tendría que pagar por violar la ley si lo pillaban, gano y mucho porque lo que pago fue un diferencial de lo que obtuvo. En EEUU o Canadá estaría ahora preso por ese delito, en Chile es Presidente. El empresariado, entre los cuales se encuentran los mineros saben que pasándose los reglamentos por el arco de triunfo ganaran mucho dinero y si algo pasa pegaran en multas solo una pequeña parte de lo embolsado, negocio redondo. Hay casos en que la evaluación de riesgos se hace equivocadamente como sucedió con los dueños de la mina San José, pero son solo casos excepcionales.

Un último punto (o tema como les gusta decir a los chilenos para parecer doctos) es la aseveración que con el comportamiento del gobierno la imagen de Chile iba a cambiar completamente. Porque eso es exactamente lo que sueña  la derecha, ellos quieren que el mundo se olvide del tiempo terrible del golpe militar porque todos ellos fueron participantes activos, y lloran y sueñan con cambiar esa imagen, pero eso es un solo un sueño y nada más.  A manera de ejemplo, en México durante más de un año salió una página entera en el periódico EL Día llamada “El Drama de Chile” donde se leían las atrocidades del los milicos contra la población desarmada, y eso se repitió en casi todo el mundo, aún mas, en estos días me encuentro con gente que no había nacido en esa época y cuando me preguntan de qué país vengo, y les respondo Chile, me contestan con el nombre de Allende y Pinochet. La noticia de los mineros ha sido noticia de tercer lugar por un cierto tiempo, el día del rescate fue la primera noticia de los noticiarios de la CBC (Canadian Broadcasting Corporation) durante todo el día y al a continuación empezó a aparecer en segundo lugar y ya casi ya ha desaparecido.

Para finalizar, creo que los mineros de San José tienen una responsabilidad muy grande sobre sus hombros, al menos aquellos con más sensibilidad social, olvidarse de la farándula y el dinero fácil (lo que fácil llega, fácil se va) que los acosa y luchar por los derechos de su clase y de la clase trabajadora de todo el territorio, dirigir la pelea para la seguridad laboral, efectiva y no de papel y ser ellos los fiscalizadores.

Bueno al  final de todo hay que sentirse feliz con la política gubernamental de que a nuestros mineros se les dio chile, pero en el sentido correcto del vocablo.

 

Diego E. Barahona Peña

www.elinconforme.com

Surrey, BC, Canadá

17/10/2010 15:08 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Los Caminos de la Vida

 

“Recuerdo a un Diego de los años 60 en el sur de Chile,

Purranque organizando a los compañeros del partido o

de la izquierda. Fue un verano distinto en el sur de Chile.

María Delfina (Nov. 7, 2009)

 

El año 1964 había sido un muy duro, estaba cursando el tercer año en el Pedagógico de la Universidad de Chile. Durante el período eleccionario habíamos estado trabajando para la campaña presidencial  los fines de semanas  salíamos en caravanas a las distintas poblaciones de Santiago y pueblos aledaños a hacer puerta a puerta para Salvador Allende. Ese año también cumplí mis 21 y pasé a ser mayor de edad, al día siguiente me inscribí en los registros electorales. El 4 de Septiembre experimentamos una gran frustración, la Patria Joven y la derecha nos habían derrotado. El 6 de ese mes nos fuimos a Pichidangui a pasar el sabor amargo, teníamos seis años por delante y sabíamos que la próxima vez estaríamos más cerca. Una semana de descanso y volver a los libros, los exámenes se nos venían encima y no podíamos darnos el lujo de dejar un ramo pendiente. En Enero del 65 un grupo de amigos salimos de Santiago con destino al norte con una mochila en la espalda, estábamos en vacaciones y mochilear era algo que había estado planeando los últimos meses del año. Allí conocí al Chico Edison (Edy), era ya algo mayor que yo, se dedicaba a decoración de interiores, era medio artista, pero no tenía una carrera definida, ideológicamente jugábamos por el mismo equipo y pateábamos con el mismo pie. En el viaje congeniamos, estuvimos en Caldera en la casa de un compañero de la Universidad, de allí llegamos a Antofagasta donde alojamos en una escuela, mas allá estuvo Iquique y Arica. Ahí conocimos un obrero que nos llevo a su casa donde pernoctamos una semana. La casa tenía el techo abierto, total como la lluvia nunca cae en esos lugares no importaba,  cuando a fines de Enero volvimos a Santiago decidimos partir al Sur, nuestra meta era Puerto Montt. Yo había estado por esos lugares durante la gira de estudios que hicimos en el Barros Borgoño en Enero de 1960, habíamos llegado hasta Bariloche en la Provincia de Río Negro en la Argentina.

Cuando salíamos de Arica camino a Santiago conocimos un alemán, Ditmar, que andaba viajando a dedo y que venía de los EEUU; se vino con nosotros y los tres salimos los primeros días de Febrero con destino al Sur. La gente de pueblo en Chile es muy acogedora, he podido apreciar también lo mismo en Bolivia y en México. En nuestro viaje al Sur habíamos parado en la ciudad de Temuco, en un almacén cerca de la estación pregunté por Gastón Barril. La abuela de mi padre fue una señora española de apellido Soriano, provenía del sur de España, se caso con un español de apellido Barril con el cual tuvo seis hijos, quedo viuda y se caso en segundas nupcias con un vasco de apellido Barahona, este había llegado a Chile con un hermano. Con él tuvo cinco hijos, el menor de ellos mi abuelo Diego. A Gastón, primo hermano de mi viejo lo conocía de nombre, el viejo había estado viviendo en Temuco cuando joven y la familia provenía de la zona. Me dieron las señas de la casa y ahí llegue preguntando por Gastón  Barril. Me atendió su esposa y al rato llego el dueño de casa, tenía la misma fisonomía de mi padre, cuando supo quien era se abrió la conversación y se alegro de conocer a un hijo del Flaco, allí alojamos alrededor de cuatro días antes de continuar con el viaje, la generosidad reina en el alma del pueblo chileno y eso es probablemente lo que más extraño

 En el transcurso del viaje empecé a tener problema con Ditmar, este había estudiado agronomía en una universidad gringa y provenía de Alemania Occidental, reaccionario como el solo y furibundo capitalista. De Temuco viajamos a Villarrica y de allí a Valdivia, fue en esta que el alemán  desapareció un día pues siguió viaje con unos compatriotas que alojaban al igual que nosotros en el liceo Alemán de esa ciudad,  nunca más supe de él. En el viaje Edy me conto que tenía un hijo desconocido por esos lugares, en Purranque, Osorno, que había nacido de un romance. Suponía que la muchacha lugareña había vuelto a Osorno y que no había vuelto a verla. Aquí es cuando nace y empieza a madurar la idea de pasar por Purranque. De Valdivia pasamos a Osorno y en el camino hacia Puerto Montt nos encontramos con que el primer pueblo era justamente Purranque, la carretera pasaba por la afueras del pueblo así es que caminando unas cuadras al interior llegamos a la Plaza de Armas, nos encontramos con tres adolescentes sentadas en un banco, nos acercamos a conversar Eran tres hermanas, Oriana, María Delfina y Helena Alvarado, hijas de un profesor de la zona y vivían frente a la plaza. Les pregunte si conocían a alguien de por ahí que estuviera en la universidad, en particular alguien de la Universidad de Chile y nos contaron que había una muchacha, me parece que de Economía, que vivía en la casa del jefe de la estación donde trabajaba su padre, su nombre Cecilia Jarpa. Nos despedimos y seguimos caminando hasta la estación del tren y golpeamos en dicha residencia, tuvimos la suerte que Cecilia nos abrieran, nos presentamos y nos hizo pasar a su casa, al poco rato ya teníamos amigos comunes y la confianza entro en nuestra conversación, por supuesto nos ofreció alojamiento.

 

***

 

Nos establecimos en Purranque donde ya teníamos posada y al día siguiente nos dirigimos a la iglesia, pedimos los libros de bautismo y empezamos a busca; lo primero era saber que apellidos tenía la guagua, Edy conocía el apellido de la madre  le sugerí que buscara por el apellido de él y la mama. Teníamos una fecha con un mes de error, no tardamos ni cinco minutos para encontrar una niña con esos dos apellidos y con el nombre de su madre, el lugar era un caserío hacia la costa, así es que nos proyectamos para viajar al día siguiente. Mientras tanto entramos en confianza con las niñas Alvarado y nos contaron que cuando aparecimos por la plaza pensaron que éramos unos democristianos pasando por el lugar, craso error, me llamo la atención que en el lugar no había señal de las elecciones que se aproximaban y además que el partido, en ese momento formaba parte del FRAP no llevaba candidato y que apoyaba  a los candidatos del PS, ¡eran otros tiempos!

Al día siguiente tomamos un bus que se dirigía hacia la costa y llegamos al lugar ya al atardecer, los campos estaban sembrados de trigo y caminamos varias cuadras. Ya nos habíamos enterado donde vivía la familia que andábamos buscando, la noche cayo cuando cruzábamos una casa donde funcionaba la escuelita rural del sector, no presentamos con el matrimonio de profesores y después de un rato le pedimos posada para pasar la noche; la recibimos pero solo nos mostraron la sala de clases llena de polvo y con los escritorios uno sobre otro, era época de vacaciones de verano, no habíamos llevado nada más que lo puesto y no nos ofrecieron ni una frazada. . Nos acostamos sobre los escritorios usando unos libros como almohadas y tratar de dormir en esa noche fría y lluviosa, nos tapamos con periódicos viejos. Nunca en mi vida he pasado una noche tan perra y he pasado tanto frio se sentían las carreras de ratones entre medio de los bancos y la ventolera se colaba por todas partes. En la mañana nos ofrecieron una taza de café y se lamentaron de no habernos prestado unas frazadas para paliar el frio, dejamos la escuelita y seguimos por el camino.

 La casa que buscábamos se encontraba como a un Kilómetro  de distancia por el camino principal.  Frente a las casas de los campesinos se encontraban los tarros llenos de leche esperando ser recogidos por las empresas del lugar para ser procesados y distribuidos. Ya se sabía de nuestra presencia cuando llegamos a la casa, una choza como la de todos los campesinos sin las mínimas condiciones higiénicas. No tuvimos que esperar ni tampoco preguntar por nadie, la noticia de nuestra llegada ya había recorrido el poblado, una señora nos dijo que esperábamos y al cabo de unos minutos salió una niñita de unos dos años con su vestido dominguero y sus manitas atrás y con la mirada baja como con vergüenza, yo pensaba que estaba ante el deporte favorito de los chilenos y que aún subsiste con mayor ímpetu, el crear  hijos y mirar para otro lado, en el chile de hoy conozco varios casos, algunos demasiado cercanos, donde el tener hijos y no reconocerlos o arrancar lejos es algo que se puede lucir como condecoración sin importar las consecuencias que el tiempo acarreará. La chica se acerco a Edy y estuvieron un rato juntos, yo desde el lado mirando.  Hoy en día, 45 años más tarde me pregunto  que si sabíamos ya la edad de la bebita no nos hubiera costado mucho el haber comprado una muñeca o un paquete de chocolates y habérselo llevado, llegamos con las manos vacías, nos fuimos con las manos vacías.  La verdad en que solo el pensar el destino de la mocosita me deprimía,  hoy día es probablemente una abuela joven y avejentada, sin embargo su figura aun está grabada en mi mente como una fotografía. Con Edison no volvimos a tocar el tema.

 

***

Volvimos a Purranque haciendo dedo y durante el camino decidí quedarme allí y trabajar para la campaña que se avecinaba, el viaje a Puerto Montt se haría cualquier otro día. Sin dificultad contactamos a los dirigentes lugareños , nos dieron una pieza a la calle de una casa, totalmente independiente, y allí nos ubicamos por el resto del mes, nos pusimos a pegar la propaganda, y por mi parte me puse en contacto con un campesino dirigente del partido de quien aprendí y pude conocer la vida en esos lugares apartados, la reforma agraria y educacional de Frei aun no comenzaba y se acercaba el día de las elecciones aquellas donde los partidos Conservador y Liberal murieron dando paso a la nueva derecha de chile, formada en adelante por el Partido Nacional y la Democracia Cristiana, quienes nos llevarían al rompimiento del sistema y a los años más negros de nuestra historia.

La amistad con nuestras nuevas amigas fue madurando, recuerdo a Elena comiendo unas manzanas verdes arriba de  un árbol que se encontraba al lado izquierdo del corredor de la casa y me invito a comer una, por más empeño que le hice no pude pasar mas allá de la primera mordida y hasta el día de hoy no entiendo como Helena las encontraba sabrosas.  Y así llego el fin de Febrero,  tenía que volver a Santiago a cursar mi cuarto y penúltimo año en el Pedagógico, alrededor el 1 de Marzo emprendí la vuelta a casa, Edy se quedó en Purranque.

Durante la primera jornada llegué por la altura de Curicó y la noche me alcanzó parado en un puesto de buses sobre la carretera panamericana, sin esperanza de encontrar alojamiento me acosté en la banca y trate de dormir. Unas voces me alertaron, era un grupo de Demócratas Cristiano pegando propaganda, nos pusimos a conversar y el mayor de ellos me llevó a su casa dentro del pueblo y me dio alojamiento. Al día siguiente, con desayuno en el estomago, una camioneta me recogió y me dejó en la esquina del matadero, tres cuadras más abajo estaba mi casita de población, mis padres y hermanos  y la vuelta a la rutina, continuar con los estudios y empezar a pavimentar el camino para las próximas elecciones  que aun se veían muy lejanas en el horizonte.

Las elecciones llegaron con una gran victoria para la el año siguió su curso y para Diciembre  con un ex compañero de liceo y compañero del Pedagógico, Jaime, emprendimos el 1 de Enero un viaje al Norte, nuestra primera parada fue la salitrera de María Elena, allí vivía un colega que trabajo con nosotros ese año en un liceo vespertino que funcionaba en el Colegio El Buen Pastor en Macul, estuvimos como cuatro días y seguimos viaje a Antofagasta, Iquique y Arica, otra vez una compañera del mismo colegio nos dio alojamiento.

 En Arica nos dieron pasaje gratis en el Ferrocarril y sacamos pasaportes, desde allí un viaje increíble, Arica La Paz, pasando por General Lagos, Visviri para llegar a La Paz al atardecer. En la travesía conocimos un par de señoras, ellas habían estado en Arica para comprar algunas cosas y llevaban unas maletas que pesaban mucho, en la frontera les llevamos las maletas como un acto de caballerosidad y de repente me di cuenta que estaba jadeando, casi en el mismo momento vi que la altura del lugar era de 54400 m de altura, lo caula me hizo entender las razones del cansancio. Al llegar a la Paz las profesoras que eran dos hermanas, nos llevaron a su casa, dormimos un par de noche en el suelo y luego nos dieron alojamiento y comida gratis en la Universidad Mayor de San Andrés.

Una semana más tarde, los hijos de la profesora nos consiguieron que nos llevaran unos camiones a Cochabamba, allí la Universidad Mayor de San Simón nos dio alojamiento y comida, después la misma policía de caminos nos ayudó a que nos embarcáramos en camiones de carga para Santa Cruz de la Sierra, en plena selva, nos alojamos en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, pero los mosquitos no nos dejaban dormir, sin embargo teníamos la dirección de la mamá  de las profesoras de la Paz quien nos dieron alojamiento por el tiempo que permanecimos. Santa Cruz era una región tropical y a la entrada de la ciudad había un letrero que decía: “Fuera los coyas de Santa Cruz”. Los Coya son los nativos del altiplano,  Santa Cruz de la Sierra, ciudad blanca y racista conocida hoy día por la oposición al Presidente Evo Morales y por las masacres del año pasado(2008). En aquellos años no había ni una sola pavimentada en la ciudad y por lo mismo era un lugar de indescriptible belleza y herencia arquitectónica hispánica.

Cuando el tiempo llegó, nos embarcamos en un tren que va por la selva bordeando la frontera del Paraguay y llegamos a Tarija en la frontera de Bolivia y la Argentina, de allí a Salta capital de la provincia, aquí conseguimos alojamiento en la cárcel de la ciudad, entrabamos y salíamos como Pedro por su casa y hasta comida de los presos nos ofrecieron, pero la verdad nunca intentamos tomarlas, no se veía nada de agradable. La policía de caminos nos dio una mano para seguir viaje, con ellos aprendí a tomar el mate con leche, y creo que esa fue la penúltima vez que saboreé el mate. Pasamos por Tucumán, Santiago del Estero y caímos en Córdoba, ciudad preciosa y colonial. Allí había una industria automotriz muy grande, la Káiser, dormíamos en los baños y comíamos donde se podía, tarde mal y nunca.

Próxima parada hacia Mendoza, llegamos en la mañana y ya se olía Chile al otro lado, llevábamos dos meses viajando y estábamos a fines de Febrero. Eran como las 9 de la mañana y empezamos a cruzar Mendoza caminando, recuerdo haber pasado por la estación de trenes y haber tomado un descanso, seguimos caminando hacia la cordillera y ningún camión o auto nos paró. Llegó la noche y seguimos caminando, como a las dos de la mañana nos acostamos a dormir en los bordes de un puente, ya no podíamos mas del cansancio, apenas empezó a clarear seguimos rumbo cuando por fin un camión paro y nos llevo a Uspallata. Nos quedamos todo el día recuperando fuerzas y con la policía fronteriza me tome el último mate de mi vida. Al día siguiente nos embarcaron para Chile, estuvimos en el Puente del Inca donde se observa cómo funciona el límite natural del cambio de las aguas en la frontera,  de allí a las Cuevas. Por allá por el año 1948 mi padre tenía dos primos, uno era jefe de estación en Portillo, los llamábamos por el apellido, Los Letelier, donde pasamos unas semanas de vacaciones de verano, vacaciones con mucho frio para ser Enero; un día me llevó a Las Cuevas y pasamos por el túnel que separa los dos países, recuerdo que un hombre de esos lugares se acerco a mi viejo y le dijo: “Che, y estos pibes de donde vienen”, estábamos sobre la vía del tren al otro lado del  túnel. De allí a Portillo, estaba igualito a como lo recordaba con su hotel amarillo, recuerdo que había un túnel que iba de la estación al hotel y que recorrí varias veces con mi padre, con mi hermano menor jugábamos en la tornamesa que invertía las maquinas de los trenes. Los Carabineros nos embarcaron en los taxis que iban de  Santiago a Mendoza, Cata creo se llamaban y como a las seis de la tarde  de un 2 de Marzo volvía a casa más flaco y con ganas de emprender mi último año en el Pedagógico.

Terminé los estudios en Diciembre de 1966, y en Enero de 1967 emprendí lo que sería mi último viaje como mochilero en dirección al Sur y lo que a la larga seria también mi última visita a esas tierras. Estuvimos en Temuco visitando al tío Gastón que me había recibido dos años antes, ahora vivía en Padre Las Casas, al otro lado del rio Cautín, su situación económica se había deteriorado pero su generosidad permanecía sin cambios, estuvimos en  Huiscapi, donde nuestra vecina estaba asentada en ese lugar por el periodo de vacaciones y nos recibió en su casa. Huiscapi según los habitantes de aquella época era tierra de Nazis escapados después de la guerra, de allí en tren a Villarrica. Volvimos después a la Panamericana.

Allí nos embarcamos de “pavo” en un tren de carga con destino a Valdivia, en el camino el tren dejó el carro botado en una estación pequeña, seguimos viaje con otro crucero hasta que arribamos a Valdivia donde estuvimos alrededor de una semana para luego embarcarnos con destino a Osorno, conseguimos que un conductor de un tren de carga nos diera un aventón. Ese fue el viaje más maravilloso que he hecho en tren y el penúltimo de mi vida. El tren salió con destino a la región de los  lagos y en la mañana nos encontramos en Riñihue lago de triste memoria para el gran terremoto que nos azoto por allá por los sesenta. Parte del viaje lo hice en la máquina de carbón, el infierno que salía de la caldera era impresionante, pero aun más bonito es el paisaje que aquí en el norte llaman Rain Forest, fue el primer pueblo donde vi una gran presencia de la nación  Mapuche. Al llegar a  Osorno nos enteramos por los periódicos de la tarde del suicidio de Violeta a quien yo escuchaba desde pequeño cuando tenía un programa en Radio, mi viejo siempre fue un admirador de la música vernácula y él me inicio en la música folklórica.  Su música fue nuestra compañera en todos esos años universitarios, años de rebeldía, canciones como “La Carta” , “Que Dirá el Santo Padre”  y “Al Centro de la Injusticia” eran coreadas junto con las de la guerra Civil Española en todas nuestras reuniones y manifestaciones públicas. La noticia nos dejo una sensación de amargura.

De Osorno la próxima parada era por supuesto el recordado Purranque donde encontré a María Delfina y  Helena, Oriana no se encontraba en el pueblo. El profesor Alvarado había fallecido hacia poco tiempo y la mamá de mis amigas estaba pasando por un mal momento, traspasaba su nerviosismo y se podía percibir su estrés. El viejo camarada del partido también estaba en una situación económica que se veía desesperada, me recibió en su casa donde alojé por un día y viendo las condiciones en que estaba no podía dejar de pensar en el poema de Fernando alegría “Y llamarle casa”. Su hogar era de un solo cuarto de tierra, todo estaba junto, cocina, comedor, dormitorio, fuera de la casa una letrina, el lugar plagado de moscas. Esa noche abrigado en mi saco me dormí en el suelo. La solidaridad nunca lo abandonó, la revolución en libertad no había llegado tan lejos y parece que nunca lo hizo. Con la dictadura las cosas empeoraron. Nunca más supe de él.

Estuve en Puerto Montt donde me reuní con Delfina, paseamos por la ciudad cerca de Angelmó, había sido un día muy lluvioso y recuerdo que andaba con mucho frio. Cuando llegué a Puerto Montt tenía la dirección de un profesor de matemáticas, lo había conocido cuando estaba en el último año de la enseñanza media, vivía en Macul con Providencia, a unas cuadras del Pedagógico, mi padre me pagó clases particulares para darme un pequeño empujón en mi preparación para el Bachillerato que se avecinaba. Su departamento en  Puerto Montt tenía una curiosidad que siempre me llamo la atención, su baño estaba alfombrado. Nos recibió en su casa con un poco de desconfianza, pero allí estuvimos algunos días antes de emprender el camino a Castro en la Isla de Chiloé. Aquella fue la última vez que tuve contacto con mis amigas del sur, tendría que pasar 42 años para poder revertirlo. En Castro al llegar nos dieron alojamiento en algo que había sido un galpón para productos agrícolas y en el cual funcionaba una Academia de Billares. Localicé a una profesora primaria quien había estado en mi casa por allá por los 50’s. Era hermana de un amigo de mi padre, el señor Alvarado quien fue mi padrino de confirmación, cuando aún era Católico por la influencia de mi madre. Ella había asistido al matrimonio de su hermano, pocos años después apareció el señor Alvarado muerto en una calle cerca del liceo, lo habían asesinado y nunca se supo quien había sido. Fue una desgracia que gravito en nuestra casa ó por algún tiempo.

De vuelta a fines de Febrero lo hicimos con apuro, llegaba marzo y había decidido no seguir en mi Liceo, Manuel Barros Borgoño lugar en el que había sido profesor los dos últimos años. Había estado 11 años como alumno y dos como profesor, el año que se había ido había conocido una apoderada, hermana de uno mis alumnos de segundo año, hoy octavo básico, se llamaba Doris. Cuando llegué a casa tenía una barba un poco crecida, recuerdo que cuando golpeé la puerta mi madre abrió y me miro, me iba a decir que no tenia comida para darme, cuando de dije “Hola Mamá”, recién se dio cuenta que era su hijo, pensó que era un pordiosero pues había bajado unos pocos kilos tras dos meses de vagabundeo.

 El 8 de Marzo acompañado de mi madre fui al Pedagógico a recibir mi título de Profesor de Estado en Matemáticas, al bajar del estrado me entrevistó   un reportero de una radio y entre las preguntas que me hizo fue de si me iba a casar pronto, la respuesta fue que el matrimonio no estaba en mi mente. Por esos días ya había conseguido unas horas en otro liceo Fiscal por Carrascal, el liceo de Hombres No 9. Tenía ya en mente volver a trabajar al Sur, aunque no estaba claro donde, pero mi brújula apuntaba Valdivia, Osorno o Puerto Montt. Conseguí unas horas en un colegio particular y empecé también a enseñar en una escuela dependiente de la Facultad de Economía de la U de Chile.

Por el 15 de Marzo fui al Ministerio de Educación a postular a una jornada completa en alguna Escuela Secundaria. En aquellos años para tener una jornada completa en Santiago había que haber estado tres años en provincia. Postulé para Osorno donde habían dos posiciones en dos liceos, estaba empezando a forjar mi destino. Todo cambio de repente, Los primeros días de Abril (12), recién pasadas otras elecciones, tuve una entrevista en la Universidad Técnica Del Estado y el 17 de Abril me incorporaba como docente con 17 horas. A medio año me hablaron de la posibilidad de mas horas y como aquí no existía la relación de tres años en provincia y uno estaba adentro, y además que me había encontrado con Doris, volví al ministerio a renunciar a esa postulación, en Febrero estaba casado y en Marzo tenía una posición de tiempo completo en la Universidad, de allí el remolino me envolvió y me encuentro ahora, 42 años más tarde, con dos hijos y una nieta viviendo rodeado de frio y con una carta que me trae estos viejos recuerdos.

Recuerdo que cuando volví a Santiago le escribí a María Delfina y le dije que a pesar que el tiempo y la distancia empequeñecen las cosas, ella podía estar segura que yo las recordaría como si este no hubiera pasado y como si fuéramos vecinos, palabas más, palabras menos.

Con respecto a Edison, lo vi una vez más en Santiago después de nuestro primer viaje, y en otra oportunidad, ya casado, se bajó de un bus y se acerco a saludarme conoció a mi compañera y luego se perdió entre la bruma de los años. Supe el otro día  a través de María Delfina que había muerto empujado por la pena después de la muerte de su hijo. Por mi parte quiero recordar lo que me dijo aquel día de Febrero de 1965 cuando nos subimos al camión que nos llevaría al sur, cuando me despedía de mis padres me dijo que a él no le gustaban las despedida porque eran tristes, por lo que no me despediré de mi viejo amigo, él solo morirá para  mí cuando yo me olvide de él o cuando yo ya no este.

 

 

Surrey, British Columbia, Canadá

Diciembre  2009

debarahona[arroba]shaw.ca

 

09/01/2010 13:12 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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Ahi nos vidrios

16/06/2007 09:27 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Y Quien dijo que los chilenos que vivimos en el extranjero queremos votar?

Publicado en www.elclarin.cl el 21 de Mayo de 2007

Mucho se habla del voto de los chilenos en el exterior, y las opiniones varían desde aquellos que lo promueven a los que, por uno u otro motivo, se oponen a la idea de legislar.

 

Algunas que están en contra del voto en el extranjero aducen que los que están afuera abandonaron el país y que no les importa ni les interesa lo que sucede allá, sin embargo existen dos clases de chilenos entre los que estamos afuera. Están aquellos que salieron por motivos económicos, y que son a los que el estado les negó Derechos Humanos consagrados en la NU y es el derecho al trabajo bien remunerado, a una habitación digna y a un sistema de salud al alcance de todos. Estamos los otros que fueron expulsados por pensar diferente que los de mentalidad golpista y que o salieron expulsados, o bien se tuvieron que asilar, o bien aquellos que estando en el extranjero estudiando se les negó el derecho de vivir en el lugar que les correspondía. El tiempo de estadía varía desde los 35 años a los de reciente arribo.

 

Ahora bien, la derecha de la Alianza se niega a darle el derecho a voto en forma universal a todos los que viven fuera de chile, tienen miedo que le den un apoyo mayoritario al gobierno, y para eso inventaron la salida de que hay que inscribirse en Chile y que este derecho caduca  a los cinco años, con eso le quitan la posibilidad de votar por lo menos a mas de la mitad de los residentes en el extranjero, (sin considerar a los que viven en la Argentina por la cercanía). Para un grupo familiar de dos personas que viven, digamos en Canadá, el ir a Chile significa un gasto de 500 dólares Canadienses en pasajes, agréguenle los regalos y dinero para gastar y divertirse, considerando de que van a alojar en casa de algún pariente, implica un gasto de mas al menos unos 500 dólares. Obviamente para hacer ese gasto cada cinco años se debe de tener un sueldo arriba de los 000 dólares por año, lo que es demasiado acá pues solo la renta de una casa o departamento es de mas de 000 dólares por mes, mas los gastos de calefacción, gas y luz hacen fácil 000 mensuales. El sueldo promedio de los Canadienses es de 000 dólares anuales. Así es que cuentas aparte, solo unos pocos podrán darse ese gusto, los más riquillos. En esas condiciones creo que es mejor que los arriba mencionados viajen al paisito cuando hay elecciones de presidente y así matan dos pájaros de un tiro.

 

Ahora, gastar tanto dinero para participar en una elección que no es ni siquiera democrática como el sistema binomial? Ademas en  las elecciones de diputados y senadores, en el 80% de los casos se sabe quien va a ganar, ¿con que fin? Solo para justificar promesas vacías de los políticos. El Señor Piñera afirmaba el otro día que no sabia como los chilenos iban a mostrar su nacionalidad en el extranjero. A lo mejor pensaba que éramos como los hermanos Buendía de Cien años de Soledad. Todos con una marca en la frente, talvez la bandera chilena. El vivió en el extranjero y sabe que lo que dice va dirigido hacia la gente que no piensa, En cualquier consulado, los chilenos podemos obtener en menos de tres semanas el pasaporte y el carné de identidad por la módica suma de 0 dólares gringos (lo que es mayor que el sueldo mínimo de chile). Para sacar cualquier certificado de supervivencia o hacer cualquier trámite tenemos que probar que somos chilenos y eso se hace con el pasaporte o el carné, ambos tienen como numero el RUT. Así señor Piñera, es difícil pensar que un candidato a la presidencia de la Republica pueda hablar con tanta ignorancia y no queda más que creer que sus declaraciones son de mala fe engañosas.

 

Unas elecciones para los que vivimos en el extranjero, para tener sentido, debería seguir el modelo Italiano, donde se eligen representantes para una la nueva Región del extranjero de los que viven afuera y que realmente los represente. Las leyes a la chilena con tantas restricciones es un cambio gatopardista donde los que votaran no tendrán ningún peso y en donde a la mayoría de nosotros no nos va a interesar participar.

 

Finalmente vale la pena considerar el hecho de que a una familia como la mia que estamos afuera desde el año de 1973, a nuestros hijos se les impidió el crecer y vivir con una familia extendida normal. Para ellos su familia fueron sus padres y hermanos. Nos acostumbramos a rascarnos con nuestras propias uñas. Los hijos crecieron e hicieron su vida afuera, ellos son chilenos por la relación de sus padres, por el cariño que estos todavía sienten por el terruño, sus costumbres, su acento. El volver al país significaría para nosotros otro exilio, peor aun que el primero, solos y sin hijos nos encontraríamos con una patria desconocida, con un sistema de salud que solo nos cubriría una parte de nuestros achaques, los que van en aumento a medida que envejeces, a pagar por las medicinas y las visitas al medico, a pagar por cada examen o cirugía, y finalmente a morirse de pena al comparar lo que dejamos y lo que hay ahora, volver a acostumbrarnos, a vivir en un lugar donde la solidaridad que conocimos se perdió entre las tinieblas de la dictadura, donde el poder de los sindicatos vale tanto como una bolsa de maní, a tener que hablar de Chile y sus grandezas macroeconómicas del primer mundo sabiendo que ese Chile representa solo al 20% de la población de lo cual yo no me siento orgulloso, donde a la gente común le falta mucho trecho para alcanzar el tipo de conciencia que alcanzo el pueblo Argentino, Ecuatoriano y Boliviano, sin mencionar a Venezuela. Ultimadamente como dicen los mexicanos, si estuviera en Chile tampoco votaría y no me inscribiría en los registros, no me interesa en las condiciones políticas actuales. Por lo tanto señores políticos, en mi modesta opinión, y creo representar alguna porción de los que estamos fuera, pueden esperar otro año para volver a presentar la ley para que vuelva a rechazarse. Mejor primero cambien el Binomial, la LOCE, recobremos la dignidad del Cobre, Que el gobierno se encargue de darle un transporte digno a los humildes del gran Santiago, y finalmente, llamen a una Asamblea Constituyente para elaborar una Constitución que nos represente a todos los Chilenos, a los que viven dentro y los de afuera del país..

 

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debarahona@shaw.ca

  

21/05/2007 13:10 Diego.2 #. sin tema Hay 1 comentario.

Liceo Manuel Barros Borgoño

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Articulo en  version mas corta publicado el 19 de marzo, 2007  www.elclarin.cl

 

Eso no esta muerto

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado

(Silvio Rodriguez)

Fue el último día de Febrero de 1950. Mi padre tenia una pluma de tinta, de esas antiguas que necesitaban de un tintero, la tinta era verde. Tenía además mi certificado de promoción al Segundo de primaria. Yo había estado en Kindergarten y Primero, en una escuela particular en la Gran Avenida, allá en Gambeta Sur, llamada pomposamente Shakespeare School, la cual funcionaba en una casa del sector. Mi padre agrego una raya, vertical al número romano dos y este se convirtió en tres es decir, de II pasó a III, estaba a punto de cumplir los siete años. De esta manera obtuve mi promoción. Al día siguiente el viejo me tomo de la mano y nos fuimos caminando por San Diego hasta que llegamos al 1547 donde funcionaba el Liceo Manuel Barros Borgoño. Nos fuimos a una sala al final del patio de baldosas, en un rincón oscuro y allí estaba el Profesor Silva. Mi padre le mostró mi certificado y este abrió un libro y me hizo leer. Parece que no lo hice tan mal porque fui aprobado, sin embargo, para ser justos, habría que agregar que yo estaba siendo recomendado por una prima de mi padre la cual era profesora primaria en el Liceo de Niñas Numero 6, cerquita del Borgoño.

 La primaria funcionaba como Anexo del Liceo, el cual tenia horario en las tardes, allí se cursaba hasta Quinto o Sexto y después se pasaba a clases en la mañana. Al día siguiente murió el Abuelo y ese fin de semana fue un caos en mi familia, esos momentos están grabados en mi memoria como una fotografía. De aquel lejano año solo queda en mi mente el recuerdo de tres compañeros, Manuel Gandarillas el hijo del poeta del mismo nombre quien era vecino de la población Huemul donde vivíamos,  Astete cuyo padre llego a ser colega cuando éramos profesores en la Universidad Técnica del Estado y mi primo Antonio, el Toño, quien falleció hace algunos años a causa del cigarrillo.

Al final de curso repetí, es decir no pase a Cuarto sino que tuve que volver a cursar Tercero, mi profesor paso a ser el Señor Powell quien lo fue en Tercero y Cuarto, en Quinto le toco al Profesor Morales y en Sexto pase finalmente a los estudios de la mañana, volví al mismo salón oscuro del rincón donde había cursado mi primer tercer año.

Estaba en Cuarto cuando nos toco celebrar los 50 años de aniversario, con fiestas y partido de fútbol en contra del Liceo No 6 de San Miguel por allá en el estadio militar, a un lado del Parque Cousiño. Recuerdo que fue una semana de celebraciones, no recuerdo quien gano, pero fue para nosotros un tiempo inolvidable, con el estadio lleno y con las chicas del Liceo No 6 de niñas a nuestro lado. Nunca más celebramos el aniversario de esta manera, “los B con A” eran el pan de cada día en aquella hermosa semana. Todavía lo tengo presente como uno de los acontecimientos más importantes de mi niñez. Al final de la educación primaria era ya todo un Borgoñino, lo cual me hacia sentirme orgulloso. En aquellos años varios de los que habíamos empezado en el mismo curso por el ’51 seguíamos juntos, y continuamos hasta que nos toco marcharnos años después. Recuerdo a Tapia, Juan Sánchez, Jaime Cordero, Troncoso, Montenegro, Omon, el Chico Gonzáles, Apiolaza,  y muchos mas cuyo nombre no recuerdo. Aun conservo amigos de aquellos años y los recuerdo con cariño.

Pasé a Primero de Humanidades con un examen pendiente, es decir al final del Sexto de primaria me gane mi primer certificado azul, el amarillo ya lo había obtenido con mi repetición en Tercero. Debo de agregar que jamás me sentí acomplejado por haber repetido, era muy chico para medir cualquier consecuencia, que en todo caso nunca existió. Esta vez el certificado azul fue por Matemáticas, cosas raras de la vida, y tampoco fue el último por este motivo. En Marzo pase el examen pendiente y fui matriculado en Primero de Humanidades del Primer Ciclo de estudios de la secundaria.

Corría el año 1955. El cambio fue total, pasamos de un profesor todo el año a un profesor por asignatura, entre los cuales se encontraba el Profesor Fuenzalida, profesor de historia conocido popularmente como el Titila. Nos decía que las estrellas titilaban y nosotros veíamos como titilaban sus ojos. Gustaba de bromear con los alumnos y molestaba a Fernando Atal, compañero de ascendencia árabe, todo un juego sin animo de ofender ni de caracteres racistas, en mi opinion; en Castellano nos toco el  Profesor Abelardo Barahona, quien nos introdujo en la literatura y nos acompaño durante el resto del tiempo en que nos toco ser Borgoñinos. No solo teníamos que leer, sino que había que buscar las criticas de los libros, lo cual nos mostró los caminos que tenia la Biblioteca Nacional, lo que me marco para toda mi vida al adquirir la costumbre de leer, que maravilla que en aquella época la televisión era cosa del futuro, pasaba horas hojeando libros en aquella antigua feria que había en la Alameda y Ahumada buscando libros baratos. Al empezar mi segundo exilio en Canadá y durante el tiempo en que estuve enseñando en la University of British Columbia (UBC) en Vancouver, me hice un visitante asiduo a la biblioteca de esta casa de estudios y tuve el placer de releer libros tales como Un Perdido de Eduardo Barrios,  la trilogía que empezaba con Hijo de Ladrón de Manuel Rojas, los poemas de la Gabriela, y casi todos los libros que el Profesor Barahona nos hizo leer en aquellos tiempos. A Don Abelardo lo llamábamos el “Bestia,” no por insulto, sino porque gozábamos haciéndolo rabiar y el nos tildaba de esa manera. Tambien recuerdo al profesor Coronel en Castellano quien nos dio clases por el año de 1955.

Aquí en Vancouver, ciudad de la lluvia eterna, durante mis primeros años en los cuales soñaba con el Chile que deje por allá por el ’73, veía caer el agua a través de la ventana y pensaba en Carlos Pezoa Veliz en “Tarde en el Hospital,” (“Sobre el campo el agua mustia, Cae fina, grácil, leve, con el agua cae angustia, llueve...”) poeta que Barahona nos hizo descubrir y admirar. En Música tuvimos al profesor Núñez, bajito a quien todo el estudiantado conocía como el “Media Pauta.” Con el aprendimos a descifrar los versos del Himno del Liceo, bella pieza de poesía escrita por un ex alumno, aquella del “Caminito Sonoro Liceo,” que aun retumba en mis oídos y que a pesar de los años aun puedo entonar completamente. El Tolota, era el profesor de Matemáticas y la Abuela Pata era la profesora de Dibujo. En Ingles teníamos al profesor Inchaustegui y en Segundo en Francés nos toco Opazo, quien siempre nos recordaba de que su materia era “endiaubladamente difícil.” En Trabajos Manuales tuvimos a Arístides Rodríguez, quien fue nuestro profesor Jefe durante todo el primer ciclo, es decir del Primero al Tercero. En Gimnasia el Señor Saavedra, Badiola y Bravo en Matemáticas. Años después fuimos colegas en la Universidad Técnica del Estado con Badiola y Bravo. En Biología teníamos al Profesor Cid, alias el Tuto por su cara de sueño. Ya era rector del Liceo Don Hermogenes Astudillo, fue por aquellos años cuando fue declarado ilegal el Centro de Alumnos.

Termine el Tercero nuevamente con un certificado azul, nuevamente por matemáticas, paradojas del destino. Sin embargo lo supere en marzo y el certificado amarillo del ’50 nunca mas rondo mi vida. Aparecieron nuevas materias y nuevos profesores en Química Muñoz, en Física Morales. Del Cuarto al Quinto y del Quinto al Sexto obtuve certificado azul por química. En Sexto todo cambio, fue química orgánica, con una estructura sencilla para mi, nada de las malditas valencias, a tal extremo se me hizo sencillo el curso. Cada vez que me sacaba un siete en los exámenes el profesor no me creía y se ponía a revisar las pruebas de los compañeros sentados a mi lado, pero no, fue muy fácil y sencillo, al final del curso Muñoz estaba ya convencido y termine con un seis. Don Hermogenes apareció por allá por Quinto como profesor de Filosofía, el Pelado Barrios siguió como profesor de historia, de tiempo en tiempo visitaba su librería de viejos que tenia en San Diego cerca de la Alameda y encontraba libros al alcance de mi menguado bolsillo, y el Palta Cereceda, Inspector General, por lo arrugado de su cara, nos dio Francés el ultimo año. El Algebra fue otra de las materias que en cuarto se me hicieron fáciles, en particular los problemas de palabras, el profe, Gutiérrez en ese año, tampoco me creía cuando sacaba una buena nota, pero recuerdo que las agarre al vuelo, a la que nunca le encontré la cuadratura fue a la geometría, todos esos teoremas se me hacían iguales, no distinguía uno de otro, solo cuando egrese del liceo en 1961 y me encerré todo Enero y Febrero con los libros de Geometría de la época, Penish creo que era el autor, y resolví todos los problemas fue cuando aclare uno de los grandes misterios en mi formación liceana.  Al pasar a Quinto fui mandado al de Letras, nunca supe porque sino hasta que fue demasiado tarde y ya tenia una Licenciatura en Matemáticas además de una Maestría y un Doctorado. Fue nomás porque si, cuando mi padre me matriculo en Sexto y me preguntaron a cual iba, elegí Matemáticas. Fue un camino sin regreso, fue un año pesado porque tuve que estudiar lo de Quinto pero salí a flote y termine el Sexto con un certificado blanco como la nieve.

El Titila solía recordarnos que del Barros Borgoño, la Universidad del Matadero como se le conocía por su ubicación geográfica, habían salido muy buenos profesionales, sin embargo nos recordaba que también habían salido cogoteros. Me quedo con los profesionales, obreros y empleados que es nuestra mejor cara, a pesar de que no hay mejor o peor cara ya que ambas son parte de la misma realidad y del ambiente que los rodea, de la pobreza encubierta en nuestro barrio el Matadero, la miseria y la represión social  en todas sus formas. Nuestra generación, la del “60” dio al país profesores secundarios y universitarios, ingenieros, economistas, doctores, activistas, químicos, abogados, periodistas, constructores civiles, obreros, comerciantes, músicos, biólogos, aviadores y marinos. Al menos son las profesiones que recuerdo de mis camaradas del ultimo año.

La última de mis actividades como alumno fue el día de la graduación, terminamos los compañeros con Don Hermogenes tomando vino en la Hermita, por allá por la entrada Sur Oeste del parque Cousiño, por donde entraba cada año en Septiembre a visitar las fondas.

Volví al Liceo por el ’65 y ’66, esta vez como profesor de matemáticas. Fue una sensación muy extraña, me sentía como pollo en corral ajeno cuando entraba a la sala de profesores, evitaba ese lugar y me iba a la sala de inspectores. El ver como colegas a mis viejos maestros me hacia sentirme fuera de lugar. La sala de profesores era un lugar donde íbamos a atisbar si un profesor estaba o no.

Al cabo de algún tiempo empecé a acostumbrarme y tuve el gusto de conversar con mis viejos maestros y enseñar en aquel lugar que me cobijo cuando era un mocoso de siete años y que deje casi al final de mi adolescencia. Entre a su espacio físico cuando tenía siete y salí poco antes de cumplir los dieciocho. De esos tiempos aun conservo algunos viejos amigos y a otros los perdí para siempre Mauricio Brown, con quien comparto y disfruto recuerdos en mis visitas por la tierra; Ociel Montoya a quien perdí de vista en mi exilio en México; Jaime Cordero compañero de primaria, secundaria y del Pedagógico a quien contacte por teléfono el año 1996 y con quien no paso nada, había cambiado ; Juan Sánchez a quien deje de ver por el año ’73 y no he podido ubicarlo, el Pollo Burgos quién hasta el día de hoy no se donde esta , el chico González y tantos mas. El amigo Troncoso, mi compañero de banco en primer año, pasamos compartiendo todo ese tiempo juntos, y al empezar el Segundo no volvió y eso me dolió, ahí empecé a darme cuenta que como dice Vicentico,”los caminos de la vida no son lo que yo esperaba, no son lo que yo creia, no son lo que imaginaba.” En  el ’70, en la esquina de Ecuador y las Rejas divise a Troncoso arriba de un camión de carga, iba yo preocupado por cosas que ahora me parecen banales y solo cruzamos el saludo amistoso de tiempos lejanos, hasta hoy día siento no haberme detenido a conversar con el y haber estrechado su callosa, nunca mas supe de el.

Cuando entre al Liceo en 1950 recibí la libreta de calificaciones, esta me acompaño durante los 11 años en que fui su alumno. Cuando salí de Chile en el ’73 para cursar un postgrado, la deje en casa junto con todos mis libros y enseres, vino el fatídico 11 de Septiembre y perdí mi trabajo en la Universidad, mis enseres, una parte importante de mi vida y mi libreta y nunca supe de su destino. La he buscado pero hasta el día de hoy sigue desaparecida, la perdida de mi libreta me ha perseguido por años.

El Barros Borgoño no solo me educo y me preparo para enfrentar la vida, me dio conciencia de clases, recuerdo con cariño a mi profesor de Historia, Solovera, quien me abrió las puertas de su biblioteca para buscar y leer libros que estaban fuera de mi alcance. También aporto a mi vida dos etapas importantes. Fue Badiola, mi profesor de Matemáticas el que me introdujo en la ex UTE lo cual me abrió el camino en mi profesión, además, siendo Profesor Jefe conocí a mi compañera la cual ha estado a mi lado durante los últimos cuarenta años.

Hoy ostento dos ciudadanías y dos pasaportes. Aquí en el lugar donde me toco vivir nunca me considerare un nacional, allá en la tierra donde nací los tiempos de dictadura me la cambiaron de tal modo que es imposible reconocerla y de aceptarla tal cual es. El año ’98 volví a San Diego 1547 y camine por sus patios y pasillos, me prometí volver para el año 2002 para estar presente en su centenario, pero no se pudo. Este año van para los 105 años los primeros días de Abril y otra vez perderé otro aniversario. Para la huelga de los pingüinos seguí con marcado interés a los muchachos del Borgoño y me identificaba con ellos en cada protesta y sentí como en carne propia cada apaleo y cada guanacazo. Desde aquel día de marzo del ’50 ha corrido mucha agua debajo del puente. No me siento ni Canadiense ni tampoco me siento Chileno, y cuando alguien me pregunta acerca de mi nacionalidad digo con orgullo, lisa y llanamente, que soy Borgoñino.

 Vancouver Marzo del 2007

debarahona@shaw.ca

23/03/2007 12:15 Diego.2 #. sin tema Hay 9 comentarios.

Nepotismo, Conflicto de Intereses y Corrupcion

  

Quisiera comentar tres noticias que vienen hoy día en los periódicos nacionales ya que las tres están relacionadas íntimamente y tienen que ver con el nepotismo y la corrupción con que la concertación dirige y administra la herencia dejada por la dictadura.

 

Para empezar, el ex presidente Frei defiende  un hecho acaecido durante su gobierno, y es que nombro a su hija, por sugerencia de Insulza, como cónsul por 90 días, la razón era que como su marido, yerno de Frei, estaba estudiando en España y ella tomaba unos cursos de Fiscal, su nieto iba a nacer apatrida, lo cual obviamente no es cierto. Sin embargo, la primera pregunta que me brota es si fue Cónsul Honorario y si no lo fue, ¿Cuánto gano en esos tres meses?, y a continuación quisiera saber si todos los Chilenos que están en el extranjero como estudiantes o ilegales tienen acceso al mismo trato. Obviamente que la respuesta es negativa y la conclusión que hay que sacar es que esto es lisa y llanamente nepotismo, corrupción y sinverguenzura, ya que todos los chilenos deberían tener el mismo derecho. Sin embargo, si el yerno hubiera sido un Pérez González o un García Huenuman casado con una Juanita Godoy, las huinchas que Frei le hubiera dado siquiera una respuesta.

 

El segundo caso es de Lagos Weber. Me parece otra sirvenguezura que haya postulado a una beca siendo su papito Ministro de Educación, y siendo el ministerio de educación el que las concediera, Esto se llama aquí y en la quebrada del ají conflicto de intereses. El pudo haber postulado a una Beca de la OEA, o de un gobierno extranjero como Canadá o Francia sin que nada hubiera pasado. Después siendo Lagos es Presidente, nombra a su hijo para dirigir las nefastas reuniones para el tratado de libre comercio con los EEUU,  ¿Por que? ¿No había otro chileno mejor preparado para este puesto? Esto es nepotismo. Otra vez nombro a García Huenuman como contrapartida. Y para agregar la guinda a la torta, su papito lo deja enganchado como vocero del gobierno de la chica de rojo, donde solo ha logrado perder pelo y tener canas en su barba de chivo. Nuevamente estamos en presencia de nepotismo y conflicto de intereses, o dicho de otra manera, de corrupción.

 

Finalmente, la presidenta Bachelet. Su hijo entra a la Cancillería, donde la jefa inmediata es personal de confianza de la mamita. ¿No hay otro trabajo en la cual el muchacho podía haber conseguido? Bueno a lo mejor es el que va  a hacer el aseo en la cancillería, aunque no lo creo, ahí quedara amarradito a un puesto debido a que Francisco Dávalos no es Francisco Dávalos Pérez de la Legua, sino que Francisco Dávalos Bachelet, y su mamita es la presidenta. Corrupción, nepotismo, conflicto de intereses, no importa como se llama, todo es parte de la misma basura.

 

Y de la Alianza mejor nos callamos porque su historial no solo es corrupto, nepotista sino que además sangriento. Así es que por favor, que la derecha no concertacionista mejor se quede callada que con sus gritos de que viene el lobo no convencen ni a sus parientes.

13/03/2007 18:28 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Quemando las Naves

He estado, desde 1973, fuera de Chile, los primeros años, junto a mi compañera y mis hijos, vivimos en México sin abrir las maletas esperando que el regreso a nuestro terruño iba a acontecer en los próximos meses. Los años pasaron y finalmente volví a mi tierra lleno de esperanza y me encontré que esta ya no existía. Vi al chileno medio con todos sus defectos, racistas mirando en menos a los rotos que ganaban menos que el, tratando de parecer simpático al pije que ganaba mas que el, el cual a su vez lo desprecia por su condición de roteque arribista y  despreciando el idioma, ahora llena de palabras gringas que ni siquiera saben pronunciar, preocupados del auto nuevo o del celular o del ultimo vestido, hablando del  “colaless” que andaban usando debajo del vestido y preocupados de que se pensaba en el extranjero acerca de ellos, del ombligo del mundo, y la verdad es que lo único que hace noticia afuera tiene que ver con Pinochet y sus juicios.

 

Me detuve durante 15 minutos en La Alameda y Ahumada para ver pasar la gente y apreciar otro de los mitos imperantes, somos un pueblo mestizo y no blanco como quieren hacernos creer la derecha. Camine por los paseos y calles del centro y me encontré con escritos racistas en contra de algunos hermanos latinoamericanos, panfletos por lo que sentí y aun siento una vergüenza terrible. Pensé e el racismo oculto dentro de la sociedad, estimulados por aquellos que se creen superiores a aquellos provenientes de países del altiplano. Finalmente pude apreciar lo intolerables, racistas, clasistas e individualistas en que nos hemos convertido como consecuencia del gobierno de la dictadura y de la concertación

 

Volví a mi país de residencia con la convicción de haber estado viviendo durante 30 años en una burbuja, con una realidad inexistente y borracho de un recuerdo que era solo eso, un recuerdo perdido en los años del exilio, dispuesto a vaciar mis maletas en los roperos y volver del mundo de los sueños para comenzar a vivir el resto de mi vida. Tome mis viejas maletas  les prendí fuego pensando en un viejo programa de la televisión mexicana llamado ‘Aquí nos toco vivir”.

07/01/2007 15:36 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Los Ojos del Viejo ---- A Letter Home

 Los Ojos del Viejo

Los ojos del viejo me vienen a la memoria en estas fechas, ¿nunca te diste cuenta que para los años nuevos los ojos de mi padre lucían diferentes? Eran más expresivos, como si esperaba algo nuevo del año que venia. Como que el nuevo año significara algo mejor para todos, un cambio sustancial que nunca en realidad llego. Eran en cierta forma ojos de esperanza. 

Cada año nuevo me acuerdo de los fines de año que pasábamos en casa, por allá por la calle Franklin, cada año me acuerdo de mi viejo, y cada año veo sus ojos arriba de ese cuello porfiado que nunca permanecía derecho, siempre con la tendencia a doblarse y curvarse hacia arriba, junto a nuestra abuelita la que captaba de manera diferente el momento. Para la jefa no tengo ningún recuerdo en especial para ese día, salvo que andaba corriendo mas deprisa esperando las doce y sacándose el delantal para poder darnos el abrazo. Para mi no significaba mas que empezar un nuevo año. Cuando pequeño la espera me mareaba y veía manchitas en el aire como cuando a algún viejo le baja la presión repentinamente, son unas lucecitas como luciérnagas que se mueven en el aire. Mas tarde pasábamos a la mesa a dar de baja lo que mama siempre reparaba con esmero. 

En otras oportunidades, y bastante frecuente como lo permitían las distancias de 365 días, íbamos a San Bernardo y la cosa se ponía mas animada con parientes-amigos de allá, a las doce mi hermana y mi prima se ponían a comer doce uvas, una por cada mes del año.  Pero en cada año nuevo, no importa donde, si en la casa o en San Bernardo, los ojitos de mi Papa relucían de una forma especial.

A lo mejor pensaba “Este año voy a encontrar una solución a mi salud “ o bien, “Este año me saco el Gordo y le daré a la familia todo lo que siempre he deseado para ellos”. Quien sabe, pero que brillaban, brillaban en forma especial Con el paso del tiempo, al final de los años de liceo y los primeros en la Universidad, después de la llegada del año nuevo salía de parranda con algún amigo sin rumbo fijo, en mas de una oportunidad caímos por San Bernardo, y en otras quien sabe como gastábamos las primeras horas del nuevo año que traía la misma rutina que la del anterior. Pero el momento de las doce, el se ponía nervioso y empezaba a estirarse el pantalón y cambiaban sus ojos por aquellos expresivos de que ahora si se le cumplirían sus deseos 

Solo un Año recuerdo con tristeza, y fue cuando a la Jefa le salió lo Peña y se enojo porque el viejo pregunto por algo sin importancia pero lo suficiente para que la tristeza, frustraciones, impotencia que se había guardado durante un año saliera para fuera con toda la rabia que ella sabia acumular y contener, y lo Peñita,  mezclada con la sangre araucana que nos trasmitió, salió a relucir y ese año no hubieron abrazos y no se sirvió la comida y los ojos del viejo se apagaron. Temprano, antes de las doce salí de la casa a rodar  no recuerdo con que dirección, pero con los ojos apagados que acababa de dejar rondándome toda la noche, y persiguiéndome hasta estos días. 

La otra expresión que conocimos muy bien era cuando llegaba a la casa con el sombrero echado 1/4 de cm. hacia atrás. Nos cruzábamos una mirada, y nos entendíamos, lo que era imperceptible para la gente común, para nosotros dos, era la señal inequívoca que se había echado una canita al aire con algún viejo amigo. Venia contento, sabiendo que todo había terminado ese día pero con ganas de perdurarlo unos minutos más. Los ojos tenían otra expresión diferente, no eran de año nuevo, eran de alegría y de culpabilidad, de que podía empezar una pelea, o que amenazara con que iba a salir. Pero también eran ojos de camorra. Yo creo que lo conocimos mejor por sus ojos que por sus sentimientos, al fin y al cabo sus ojos eran sus sentimientos abiertos a nosotros, sus ojos traicionaban sus emociones y por sus ojos sabíamos si estaba contento, triste, con trago, excitado como en año nuevo.  

Esos ojos me han perseguido por años y anoche al empezar el milenio en una tierra extraña, como todas las que he pasado desde 1974, los ojos del viejo estuvieron conmigo desde antes de las doce hasta que me dormí, pensando también que a lo mejor este año nos traerá a todos algún cambio profundo que romperá la barrera de la monotonía y de la nostalgia, que me decidiré a volver a la tierra, lo cual es un imposible,  me dormí como mi papa con la esperanza de que ahora si va a ser diferente. Al fin la esperanza es lo último que se pierde.    

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The eyes of the old man come to me during these times. Did you ever notice how on New Year’s Day the eyes of my father looked different? They were more expressive, as he was expecting something out of the New Year. As if it meant something better for all of us, a substantial change that never came. In a way, they were eyes of hope. 

Every New Year I think in the New Years we spent back home, in Franklin St. Every New Year I think of the old man and see his eyes above that stubborn neck that would never stay straight, always with the tendency to bend and curve upwards. I have no particular memories of Mom during those years, except for images of her running, waiting for midnight, and removing her apron so she could huge us.. For me, it only meant the beginning of the year. When I was a child, the waiting would made me dizzy, and I would see spots in the air;  the way it happens to old people when their blood pressure drops suddenly, I would see these little lights like fireflies moving in the air. Later we would move to the table and devour that Mom has prepared with care. 

There were other times – as frequently as a distance of 365 days would allow – we would go to San Bernardo and things would get animated with family members and friends. At midnight my sister and our cousin would eat 12 grapes, one for each month of the year. But every New Year , it doesn’t matter where, the eyes of Dad would shine in a special manner.  

With the years, as was finishing high school and starting university, I would go partying with some friend after New Year, without a set destination, and more than once we would end up in San Bernardo, spending the first hour in an uncertain manner, not knowing if the New Year would bring the same routine as the old year. 

But for the moment of midnight, he would get nervous, stretching his pants, and changing his eyes for the expressive one, hoping that maybe then his wishes would come true. 

There is only one year that I remember with sadness, and it was the year when Mom get angry because the old man asked something that didn’t matter but was enough to bring up the sadness and the frustration that had piled up throughout the year. That year there were no hugs, and the food was not served, and the eyes of the old man shut down. Early that night, before midnight, I went out and rolled aimless, but with the shut eyes that I left at home, surrounding me for the rest of the night and for the rest of my life. 

The other expression that we new well was he would come home, with his hat tilted to the back. With my sister, our eyes would cross, and we’d understand. What was imperceptible to others, to us was the unmistakable sign that he has been drinking with an old friend. He would be happy, certain that everything has ended that day, but still wanting to outlast for a few moments longer.

These eyes had a different expression; there were not to the New Year, but of happiness and guilt, knowing that maybe a fight could start. But they were also feisty eyes. I think we knew him well for his eyes than his feelings. In the end, his eyes were his feelings, open to us. His eyes would betray his feelings and through them we would know if he was very happy, sad, or exited in the New Year. Those eyes have followed me for years; last night as we start the New Year in a strange land, like every other year since 1974, the eyes of the old man were with me from before midnight until I went to sleep. I was thinking too that maybe this year would bring us all some profound change to break this wall of monotony and nostalgia, that maybe this year I would make up my mind to return to my land, knowing in the impossibility of the idea. I fell asleep like dad, with hope that maybe this year things would be different. In the end, hope is the last thing that dies.  

December 1999

December 2006

07/01/2007 15:15 Diego.2 #. sin tema Hay 1 comentario.

Prats y su nieto

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Durante los funerales del sátrapa, no podía dejar de pensar en aquella estrofa de una canción de la época de la guerra civil de España, aquella que dice:

 

Si el hijo e perra de Franco

Se llegara a morir

Cuando pases por su tumba

No te olvides de escupir

 

Esa es una de las razones por la cual lo cremaron. La otra más importante es que los familiares de este genocida esperan a que en el futuro la derecha tome el poder en Chile y poder hacerle los funerales de Estado que creen se merece y probablemente sepultarlo en un altar cercano al de Bernardo O’Higgins.

 

Por eso cuando me entere de que alguien había tenido el coraje de presentarse al lugar donde se había congregado la ultra derecha mas recalcitrante, la misma que descorcho las botellas de Champagne cuando murió el Presidente Mártir aquel día de Septiembre de 1973 y se horrorizan ahora cuando el pueblo les devuelve la mano, había escupido el ataúd del cobarde traidor asesino, me sentí reivindicado por todos aquellos que nos encontramos sufriendo el exilio y ya viejos para poder volver a la tierra, completamente desarraigados del terruño que los vio nacer y del que les dio cobijo.

 

El orgullo creció al enterarme que aquel osado era nada mas y nada menos que el nieto del General Prats. Por intermedio de estas letras quiero felicitarlo porque me hace ver que aun quedan muchos ciudadanos para los cuales es valido aquella frase de los 80 que decia “ni olvido ni perdón”.

13/12/2006 23:06 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Es Carnaval, es carnaval

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10 de Diciembre de 1948, se declaran en las Naciones Unidas los Derechos Humanos.

 10 de Diciembre de 1996 en España el Juez Garzón comienza con la acusación en contra de Pinochet 

10 de Diciembre. Cumpleaños de la Lucia, esposa del sátrapa. 

10 de diciembre de 2006 el aire en santiago sufre una gran descontaminación al respirarse un aire mas limpio. 

Hoy día 10 de Diciembre empieza el periodo de limpieza tras la muerte del sátrapa. 

La muerte le gano a la justicia (Benedetti) 

Es carnaval, es carnaval, es carnaval

Se murió el criminal  (Canto popular escuchado en la plaza Italia hoy día en Santiago)

10/12/2006 15:17 Diego.2 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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